La recaída

Podemos entender la enfermedad adictiva como enfermedad crónica con tendencia natural a la recaída. La mejor forma de prevenirlas, es aceptando dicho riesgo y conociendo en qué consiste dicho proceso.

Con frecuencia se sobreentiende que la recaída consiste en volver a usar la sustancia pero, en realidad, cuando hablamos de recaída debemos referirnos a todo el proceso que va desde un estado de abstinencia sostenida hasta el nuevo consumo en sí. Este proceso ocurre a lo largo del tiempo manifestándose a través de una serie de síntomas consistentes a la vuelta a antiguos patrones de pensamientos y conductas que se creían superados.

Este proceso está formado por la toma de una serie de decisiones de riesgo, aparentemente sin importancia, que tienen efecto acumulativo, lo que lleva a construir el camino de la recaída, llevando al adicto a una situación difícilmente resistible y colocándole en un punto donde ya es imposible dar marcha atrás, convirtiéndose inminente la búsqueda y el consumo. Es por ello que podemos decir que la recaída se inicia con una vuelta a los antiguos patrones  de conducta, aunque aún no se haya producido el consumo.

Definición de la Recaída

La recaída se define como el proceso de retroceso a los patrones de comportamiento y pensamiento típicos de la adicción activa, que ya se habían superado, y que finalmente llevan de vuelta al uso, retrocediendo hasta llegar de vuelta al estado de enfermedad adictiva que existía antes de comenzar la recuperación.

Para poder hablar de recaída el adicto debe haber estado previamente abstinente  en proceso de recuperación, acompañado de cambio de patrones de conducta, por un período significativo de tiempo ya que  por el hecho de no haber consumido por un tiempo, el volver a consumir, no necesariamente es una recaída. Podría tratarse de episodios de consumo alternos, dentro de un período de adicción activa.

Síntomas de una Recaída

Una persona en recuperación puede manifestar síntomas de una recaída mucho antes del consumo. Identificar estos síntomas y tratarlos a tiempo puede ser la clave para prevenir una recaída:

  1. Sentimientos depresivos y ansiedad
  2. Actitud desafiante respecto al proceso de recuperación
  3. Vuelta del pensamiento obsesivo respecto al uso de la sustancia
  4. Irritabilidad, resentimiento y actitud defensiva
  5. Insomnio, intranquilidad

Estos son solo algunos de los síntomas, aunque no siempre has de darse de igual forma e intensidad.

 

Adicción al alcohol

¿Cómo identificar que existe un problema con el consumo de alcohol?

Cuando el consumo de alcohol deja de ser algo puntual para convertirse en una necesidad podemos decir que existe un problema de alcoholismo, el cual  afecta a nuestro día a día.

Señales indicadoras de que puede existir un problema con el alcohol

  • Obesidad
  • Mareos y vómitos
  • Pulso tembloroso
  • Lagunas mentales
  • Inmadurez; pataletas
  • Inestabilidad emocional
  • Agresividad
  • Irritabilidad
  • Falta de coordinación
  • Nauseas en la mañana
  • Tos seca por la mañana
  • Inseguridad
  • Síntomas depresivos
  • Ansiedad
  • Dificultad/incapacidad para cumplir obligaciones programadas
  • Dificultad para la toma de decisiones
  • Persistencia del consumo a pesar de las consecuencias perniciosas
  • Bebe cuando está solo, ocultando dicha conducta a las personas de su entorno

Estas señales no tienen por qué darse en su totalidad ni implica necesariamente que exista un problema con el alcohol, pero sin duda son signos de que algo no anda bien.

Ante la duda, lo mejor es acudir a un profesional.

Conciencia de enfermedad y recaída

Servicios

Reflexiones de una adicta en recuperación sobre la enfermedad de la adicción y las recaídas: carta real

“No olvidemos NUNCA que la adicción está dormida, no está muerta” (1)

En el cuento infantil de “La Bella Durmiente”, el  Príncipe que va a deshacer el maleficio, observa atónito la belleza de Aurora y  perplejo, se imagina que está muerta. El hada madrina revolotea a su alrededor y alegremente le susurra: “está dormida, no está muerta”

En ese momento, el Príncipe despierta a Aurora con un beso de amor y desde entonces son felices y comen perdices. Con el paso de los años incluso llegan a discutir, como cualquier matrimonio, ya que Aurora se empeña en tener el castillo reluciente y el Príncipe se harta de encontrarse el limpiacristales por todas partes. Pero ésa es otra historia.

Las hadas madrinas de Aurora reflejan la virtud de la paciencia, ya que transcurren casi cien años hasta que el hechizo se deshace. El Príncipe nos demuestra que la perseverancia le conduce al éxito,  puesto que había conocido a Aurora previamente y después la perdió de vista. Y, en todo el cuento subyace la esperanza de que todo concluya con un happy end.

Nosotros, los adictos, deberíamos recordar tanto las virtudes que transmite el cuento como la frase que desliza el hada madrina en el oído del Príncipe: “está dormida, no está muerta”, ya que así es la adicción.

Una recaída es previsible, posible y probable durante el proceso de recuperación. Hay que mantener viva la “conciencia de enfermedad”  a lo largo de la vida porque, en mi humilde opinión, es lo único que nos llevará a resetear nuestra conducta para convivir con la adicción de una forma sana, sin anclarnos en el miedo a volver a recaer y sin creernos que ya estamos libres de ella y no queda nada por aprender ni mejorar. Evitar el miedo y la prepotencia a partes iguales.

Cuando eres tú mismo el que vuelve a recaer, lo mínimo que sientes son ganas de encerrarte en el armario de la limpieza.  Cuando el protagonista de la recaída es un amigo, un compañero que respira a tu lado en las reuniones de terapia, un ser humano que rebosa salud, optimismo y alegría de vivir pero está afectado por tu misma enfermedad, te afecta y mucho ya que sientes el palpito latente de nuestra defecto de fábrica.

En cuanto a mí, que rebosaba prepotencia hace unos días, he vuelto a revivir la angustia y el íntimo dolor de mis anteriores recaídas. Si he llorado ha sido tanto por mi compañero como por la certidumbre de que a mí me puede ocurrir lo mismo. Si no voy un pasito por delante de mi mente. Si no hago esto o aquello. Si dejo aparcada la humildad, en definitiva.

Prepotencia, inconstancia, ceguera ante nuestros factores de riesgo, etc. Sólo los profesionales pueden ayudarnos a fortalecer nuestra defensa. Por mi parte, repetiré cada noche antes de recostarme en los brazos de Morfeo una frase mágica con la que me imaginaré al Príncipe y el aroma desagradable de mi adicción será más soportable: “Está dormida, no está muerta”.

  • Nota de la autora(1)

Galatea.

4/2/19

Adicciones en Navidad: Carta real de una adicta

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NUEVA ZELANDA O EL ARMARIO

Soy una adicta que lleva sin consumir unos quince días seguidos, aunque,  en justicia tengo que confesar que antes de esta gloriosa quincena he estado tres meses ingresada y después, he vuelto a subirme a la noria de las recaídas.

Y hoy, el calendario nos ha disparado, a mis compañeros adictos y a mí, una carga de dinamita con temporizador: la Navidad.

En cuanto se ha escuchado la palabra mágica, nos hemos mirado y la  acogedora sala de terapia se ha llenado de lamentos, tan torpes como francos. Desde el alborozo ante la perspectiva de abandonar (por unos días, no vaya usted a creer ) la silla-confesionario hasta los ayes y lamentos que presagian este contratiempo para nuestra recuperación.

Un contratiempo. Un pegote de yeso en el duro camino que estamos y estoy recorriendo. Esto es para mí la Navidad. Ni el Belén, ni los villancicos,  ni el árbol de Navidad… Esta vez me toca el castillo de Herodes, y ojalá. Porque estoy aterrorizada. Hasta el tuétano.

Como aperitivo, algunos de mis compañeros de terapia faltarán por unos días a nuestra saludable puesta en común. La paz interior que me aportan las intervenciones de todos ellos se verá truncada, puesto que algunos de ellos, si bien son hirientes como dagas, también son tan certeros como dicen que son las bombas inteligentes.

A las inevitables ausencias tengo que añadir que, durante unos días, la saludable rutina impuesta por el proceso de recuperación se va a suspender. Mis compañeros serán sustituidos por la invasión de los ultracuerpos y de mi suegra, mi familia política, que tomará posesión de mi hogar, mis langostinos (porque los voy a pagar yo), mi besugo al horno (porque lo voy a cocinar yo) y consumirán mi tóxico como si no hubiera un mañana.

“Este año, mi amor, como estás recuperándote, encargamos la cena en un catering”, dice Mi Santo Esposo. Y UN CUERNO. Será descarado y cínico…Si ahora, justamente ahora, yo empezaba a convivir con el mono y lo estoy pasando de pena. Si mi apacible rutina va a dar paso a un estrés del carajo escoltado por el quisquilloso mono que tanto me cuesta superar…

Llegará el catering, pero el mantel de hilo con encaje de Almagro, la vajilla de mi abuela, la cristalería de su tía y la cubertería de no sé quién tendrán que colocarse. Y esta vez, este puñetero año, no voy a tener a mano mi botella de JB escondida en la lavadora!!! Con lo relajada que me he mantenido en otras Navidades ahogando las sandeces de los ultracuerpos sorbito a sorbito, mientras acarreaba platos y bandejas de la cocina al salón…

“Bueno, al recoger la mesa, te pimplas con los restos de los vasos porque total, nadie se va a fijar…”. Así susurra mi mente adicta. Voy a pasar un monazo que ya quisiera King Kong.

¿ Y cómo voy a sobrevivir al desparrame de cuerpos y paquetes que pulula en estos días por las calles? Hasta la sana costumbre de acudir todos los días al gimnasio se suspende desde ya. Porque el aroma de la Navidad disipa la lucidez hasta en las charlas de la piscina.

Los adictos no podemos esquivar, en estas fechas, el ataque de la artillería pesada. Solo podemos fantasear con coger un avión y plantarnos en Nueva Zelanda, con playitas pero sin daiquiris. O meternos el día veintidós en un armario y no salir del mismo hasta el día siguiente a la fiesta de Reyes.

Por mi parte, me encomendaré al Niño Jesús. Si careció de cunita y pañales, Él sabrá lo que es celebrar su cumple sin tóxico. Y me ayudará a vencer esta horripilante batalla que se aproxima para conseguir, pasito a pasito, partido a partido, ganar esta guerra.

Galatea. 9/12/2018.

 

 

Dejar la droga: una carta real (II)

dejar la droga

Esta carta real es la segunda parte de la carta real de un ex drogodependiente que ya publicamos hace un tiempo sobre cómo dejar la droga. Un año después, esta persona explica cómo se enfrentó al proceso de desintoxicación y deshabituación para alcanzar una vida libre, sin cadenas. 

Un año en recuperación. El comienzo de una vida sin cadenas.

Un 12 de octubre hace 365 días emprendí el mejor viaje de mi vida. No iba a un spa, ni a una isla paradisíaca, ni tan siquiera se trataba de una excursión, un camping o una agradable estancia en una casa rural alejada de la civilización; hubiera estado bien, pero no era lo que yo necesitaba. Este destino era muy diferente a todo lo explorado tiempo atrás.

Llevaba dos maletas con equipaje. En la primera, los atuendos físicos y materiales, ropa, aseo y algo de literatura. La segunda, la intangible y la más importante, estaba llena de indumentaria vital para la supervivencia en esta aventura: esperanza, valentía, compromiso, amor, coraje y temor, mucho miedo.

Hablemos del miedo como algo positivo en este caso. El ser humano necesita experimentar miedo para lograr sobrevivir, hacia lo desconocido, miedo a fracasar, pánico a no encajar y auténtico terror en mi caso a no conseguir cumplir los objetivos previstos del viaje y perder para siempre el billete de regreso a casa.

Porque sin este miedo caeremos sin remedio en el engaño de nuestra enfermedad, esa confianza irreal en nosotros mismos que casi nos hace perderlo todo, esa falsa sensación de creer controlar el mundo desde nuestra pequeña burbuja anestesiada. Esto se acabó.

El único pasaporte que necesitaba para cruzar la frontera de mis ideas irracionales era la aceptación, asumir que había tocado fondo, desnudarme por completo y hacerme pequeño, volver a ser como un bebé que empieza a contemplar cómo se mueve el mundo a su alrededor. Este fue el viaje del aprendizaje del alma, del reencuentro con mi mejor versión, la que aún no conocía y a día de hoy sigo conociendo, la que tan feliz me va a hacer y tanto amor y cariño me va a ayudar a compartir.

No fue nada ameno el principio del viaje, lleno de turbulencias psicológicas para empezar, con escalas frustrantes e interminables. Por primera vez me dijeron desde arriba como tenía que organizarme cuando aterricé, como confeccionar los horarios de trabajo, ellos controlaban también mi sueño e incluso la hora de despertarme, me penalizaban si no llegaba a mi hora a las reuniones, y algo insólito, me hicieron renunciar a casi todo lo que me gustaba, y lo que es aún más raro, sustituirlo por cosas que nunca hice antes y que parecían muy pero que muy aburridas pero que a día de hoy disfruto como nunca en mis días.

El hotel era de lo más insólito, ni restaurante, ni servicio de habitaciones, ni de lavandería, tan solo una despensa con alimentos, lavadora y herramientas para subsistir. Y por primera vez en mi vida vi que los que regentaban el hotel te vigilaban continuamente y te obligaban a ir al gimnasio y a mantener tu propia higiene, día a día, trabajo físico, mental, tareas del hogar y vuelta e empezar. Sin darme cuenta había añadido en la maleta intangible la perseverancia, la disciplina y la conciencia de enfermedad.

Más adelante también hubo espacio para la sinceridad y la honestidad, aunque tuve que sacar de la maleta la manipulación y la mentira. También me hicieron tirar a la basura el miedo y cambiarlo por el respeto, saque también la impulsividad y la sustituí por la paciencia y la coherencia.

Por fin llegó el momento de emprender la segunda parte de este maravilloso viaje, con mucho trabajo conseguí mi billete de regreso esta vez en el tren de la felicidad, de vagón en vagón a cada cual más lleno de luz y color, con toda la indumentaria necesaria también me otorgaron una valiosa guía para poder vivir bien con mis nuevas herramientas, me dijeron que tenía que trabajar duro para conseguir añadir la constancia al equipaje y a día de hoy sigo viajando con ilusión, con ahínco, con ganas de vivir y con este equipaje de mano infinito siempre conmigo, siempre abierto y dispuesto a llenarlo de alegrías, de sensaciones.

De vida.

Gracias de todo corazón a los que me acompañáis a diario en este viaje. En el viaje de la prosperidad.

La adicción a los hiposedantes: la tercera droga más consumida en España

Dejar las pastillas tranquilizantes es ya una necesidad para más de 775 mil personas en España

Después del alcohol y el tabaco, muchos pensarían que la droga más consumida en España podría ser el cannabis (marihuana y hachís), la cocaína o incluso la heroína. Pero no, la tercera sustancia más consumida en nuestro país, al igual que las dos primeras, también es legal: son los hiposedantes. Tal vez este término no lo conozcas, pero sí seguro que te suenan algunas marcas de tranquilizantes y relajantes como Valium, Trankimazin, Orfidal o Lexatin.

Según el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, los hiposedantes son, con un 12% de prevalencia de consumo, la tercera droga más consumida por detrás del alcohol (un 77%) y el tabaco (un 40%), y tres puntos por encima del cannabis (un 9%). Se estima que en nuestro país viven hasta 775.762 personas con un consumo problemático de pastillas tranquilizantes y para dormir.

Este tipo de droga es, además, curiosamente la única cuyo consumo se corresponde casi exclusivamente con edades adultas. Mientras que otras drogas tienen edades de inicio de consumo en la adolescencia (el alcohol, por ejemplo, con una media de 17 años), las pastillas para dormir encuentran sus principales consumidores a partir de los 36 años en los hombres y los 45 años en las mujeres. Este factor llevó incluso a la revista Vice a publicar un artículo en marzo de 2017 que tituló “Los hipnosedantes: la droga legal de los padres españoles” en el que llamaba la atención sobre la excesiva medicalización del sistema sanitario español que genera un fácil acceso  a estos medicamentos.

Habitualmente se dispensan con receta, pero los hipnosedantes forman parte de la vida de numerosas personas en España que están lejos de hacer un consumo responsable de este medicamento, sino que se convierte en una adicción que presenta una especial dificultad para ser identificada y, por tanto, tratada en sus fases tempranas. El perfil mayoritario de consumidores de hiposedantes es el de una mujer de entre 45 y 60 años y que encuentra refugio en estas drogas histórica y socialmente relacionadas con las mujeres (antes estaba peor visto que las mujeres fumaran o bebiesen).

Como cualquier otra adicción, afortunadamente, es posible dejarla atrás y afrontar una nueva vida liberada de la distorsión y esclavitud que genera el abuso de estas sustancias. En DeLuna contamos para ello con los mejores especialistas y con todos los medios necesarios para que los pacientes de este tipo de adicción puedan superarla con los tratamientos más adecuados, ya sean ambulatorios, casas de medio camino o incluso residenciales. Igualmente, prestamos apoyo a las familias para que el entorno del adicto contribuya a superar el problema.

 

Dejar la droga: una carta real

Joven mirando al infinito dice adiós a la droga

En esta carta real, un ex drogodependiente se dirige directamente a la sustancia que ha truncado su vida en el momento en el que ha conseguido superar su adicción. Hemos eliminado el nombre y cualquier dato personal, pero sigue siendo un documento estremecedor y muy revelador de lo que supone dejar la droga. 

Pronto se cumplirán siete meses desde que nos separamos, y más bien parecen siete años. Por fin hoy, 1 de Mayo de 2018, he decidido contarte en detalle de mi puño y letra los motivos de esta despedida.

Nos conocimos un Verano de 1998 en la terraza de unos amigos del pueblo, todos reíamos y disfrutábamos del ambiente a ritmo de los últimos éxitos rockeros internacionales del momento, tales como el Smash de Offspring o la archiconocida banda del mítico Kurt Cobain y su Nevermind conquistando a diario miles de corazones jóvenes amantes de la buena música. En aquel momento nadie me advirtió de la relación de amor – odio que íbamos a mantener durante tantos años y de los momentos de lucidez que me arrebatarías de un modo totalmente despiadado.

Tras muchos años de timidez e introversión hallé en ti mi elixir, mi medicina contra la vergüenza y el rechazo, una nueva forma de afrontar mi vida social, de formar por fin parte de un grupo amplio de amigos, de conocer chicas; así sin saberlo te convertiste en mi billete en primera clase rumbo a la autodestrucción de la conciencia y de los valores fundamentales de mi existencia.

Por aquel entonces coqueteabas con todos a mi alrededor, siempre estabas presente en cualquier evento, en las fiestas, conciertos, te ocultabas detrás de muchos disfraces y con muchas etiquetas, y aunque los demás se aventuraban siempre a rozar tus labios con cierto éxito solo yo iría más allá y conseguiría de ti besos arrebatadores y una pasión desenfrenada.

No nos importaba que la noche cesase o que los amigos se retiraran, tú y yo siempre encontrábamos el modo de seguir unidos, de destrozarme por dentro y por fuera. En el baño más cercano vomitando con profunda tristeza y ardor mientras tú te frotabas las manos y celebrabas tu nueva conquista, tu nuevo huésped al que atormentar y exprimirle su existencia a golpe de botella.

A mi lado viste pasar muchos amigos, novias, mis años de estudiante en el instituto, la universidad, hasta mi época laboral; y por más que he intentado separarme de ti siempre te las has ingeniado para conseguir otra oportunidad a mi lado, para continuar humillándome una vez más.

Con el paso de los años mi familia se percataba de tu peligrosa presencia, de tu acoso incesante, de tu entrometida existencia que iba apagando la sonrisa del que en su día quiso tan solo ser uno más en la pandilla, del chico que solo pretendía ser normal y al que acabaste esclavizando de una forma desproporcionada, sin importarle nada más que tu asquerosa y detestable presencia, arriesgando su vida por ti, manipulando y engañando a sus seres queridos solo para conseguir un momento a solas contigo, en el bar, en casa, en el garaje o incluso en el baño, siempre encontré un modo de esconder nuestra relación, nuestra aventura tóxica, nuestros encuentros llenos de lágrimas y profunda miseria.

Conseguiste adentrarme de un modo peligroso en mundos oscuros de sustancias tóxicas que arrebatan vidas y destrozan hogares a diario en los cinco continentes, hiciste de mí un ser que deambulaba como alma en pena por los salones de juego, incluso me empujaste a emprender acciones ilegales y a mentir a tu favor aún a sabiendas de la amenaza creciente que suponías en mi vida.

Tu compañía era tan poderosa que por más que lo intenté de varias formas no pude deshacerme de ti solo con mi voluntad, ni con el apoyo de mis familiares, ni siquiera a sabiendas de que iba a ser padre en un futuro no muy lejano. Todo esto no eran más que intentos fallidos en mi afán de volver a recuperar mi vida

A lo largo de los últimos años siempre has estado presente en todas y cada una de las ruinas y despropósitos que han acontecido en mi vida y mi carrera; has estado a punto de matarme literalmente en algunas ocasiones, pero no lo has conseguido, no conmigo, y por fin encontré el método de desprenderme de tu hechizo.

A día de hoy y gracias a la ayuda de mi familia, pues ellos me pusieron en el camino, con mucho trabajo, disciplina y esfuerzo mental, a base de constancia y con las tres “h” como telón do fondo (Humildad, Honestidad y Honradez) estoy ganando la primera batalla de una guerra que comenzó sin saberlo hace muchos años, solo que yo estaba sin yelmo sin coraza, y sin ni siquiera una espada.

Ahora mismo cabalgo firme a lomos de un gran corcel blandiendo una lanza descomunal con el escudo de la voluntad y la armadura de la perseverancia, arremeto con coraje contra ti y nunca más vas a apoderarte de mi alma.

No derramaré mas lágrimas por ti, viviré con orgullo, recuperaré mis valores con la gente que me quiere, enseñaré a mi hijo a caminar por el sendero del conocimiento y de la valentía.

Bajo estas letras te deseo el peor de los infiernos y te condeno a morir en el fuego de tu propia destrucción para el resto de mis días, con mi alma a salvo de tus garras y mi conciencia escalando la montaña de la dignidad.

Delia Rodríguez Calvo, gerente de DeLuna

Terapia individual

En las siguientes líneas, Delia Rodríguez Calvo, gerente de DeLuna, nos cuenta su trayectoria vital hasta llegar a la creación de un proyecto como el Centro Psicoterapéutico DeLuna. 

 

Estudié en Gran Canaria, mi isla natal, en un Colegio de chicas, desde los 6 años hasta los 21, donde pasé por varias facetas: desde la pequeña niña introvertida, llena de complejos e inseguridades, hasta una adolescente rebelde que se sentía la dueña del mundo. Lo malo es que ese cambio, sólo fue producto de una gran tragedia vivida en mi adolescencia, la muerte de mi hermano con 18 años, cuando yo sólo contaba con 15.

Esos complejos e inseguridades se taparon, de golpe, con un escudo protector producto de la rabia y la frustración. Desgraciadamente para mí, no permití una evolución progresiva de mi propia madurez personal de forma natural. En realidad, bajo ese escudo que creé de fuerza, había una joven asustada, frustrada y sin sueños; mi vida era un mar de dudas, pues realmente no sabía lo que quería, tan sólo quería dejar de sufrir. Tras varios años de desastrosa evolución escolar, algo cambió en mi mente; me asaltó ese pequeño artefacto que solemos llamar chip y comencé a ser una excelente estudiante, pero siempre acompañada de ese valioso escudo para mí,que ya era mi “armadura oxidada”.

Al terminar mis estudios superiores, seguía sin saber qué hacer con mi vida, por lo que inicié la carrera de Derecho, que abandoné el primer año, pues no me gustó. Tras 1 año de reflexión personal, donde intenté descubrir qué hacer con mi vida, sin tenerlo totalmente claro, inicié la Carreta de Magisterio. Fue ahí donde descubrí mi verdadera vocación: la Psicología. Comencé a ser la mejor estudiante que había sido en mi vida. Terminé cada año en junio con notas excelentes. Una vez acabada la misma, algo surgió dentro de mí….quería más….no era suficiente: quería estudiar Psicología. La cosa estaba complicada ya que, en Las Palmas, no había Facultad de esa carrera, así que debía trasladarme a Tenerife. Tras superar varios obstáculos administrativos y económicos, en febrero de 1993 ….lo conseguí!!!!

Hoy en día, puedo decir que esa vocación encontrada años atrás, se ha convertido en mi pasión, además de haberme ayudado a descubrir el modo de vivir sin corazas: la única forma de ser libre de cualquier atadura personal es identificar lo que te pasa, el porqué y dejar de pelearte con ello; es cuestión de rendirse a esas ataduras personales para poder soltar lastre y ser libre.

Centro DeLuna: un proyecto para la excelencia

Quiénes somos. Centro DeLuna

El verano de 2018 será inolvidable para todos los miembros que forman parte del equipo de Centro Psicoterapéutico DeLuna porque justo ahora nace un proyecto apasionante e ilusionante para ofrecer un servicio profesionalizado para aquellas personas que buscan la calidad y la eficacia en los procesos de desintoxicación y rehabilitación. El equipo de DeLuna está compuesto por profesionales de diversas áreas y disciplinas, pero todos ellos con mucha experiencia en el turbio mundo de las adicciones. Todos los que han decidido sumarse al proyecto tienen claros los valores y objetivos de Centro DeLuna para ayudar a nuestros pacientes a superar sus problemas con cualquier tipo de adicción, para ofrecer atención psicoterapéutica de todo tipo y, sobre todo, para que Centro DeLuna sea conocido por la excelencia de su servicio.

En este blog iremos ofreciendo información relevante sobre las adicciones, sus tratamientos y terapias, pero también las novedades del Centro, consejos y recomendaciones para familiares que ven como sus seres queridos padecen algún tipo de adicción y, sobre todo, este blog será un punto de contacto entre los profesionales del Centro DeLuna y todas aquellas personas a las que esperamos poder ayudar lo antes posible .