Delia Rodríguez Calvo, gerente de DeLuna

Terapia individual

En las siguientes líneas, Delia Rodríguez Calvo, gerente de DeLuna, nos cuenta su trayectoria vital hasta llegar a la creación de un proyecto como el Centro Psicoterapéutico DeLuna. 

 

Estudié en Gran Canaria, mi isla natal, en un Colegio de chicas, desde los 6 años hasta los 21, donde pasé por varias facetas: desde la pequeña niña introvertida, llena de complejos e inseguridades, hasta una adolescente rebelde que se sentía la dueña del mundo. Lo malo es que ese cambio, sólo fue producto de una gran tragedia vivida en mi adolescencia, la muerte de mi hermano con 18 años, cuando yo sólo contaba con 15.

Esos complejos e inseguridades se taparon, de golpe, con un escudo protector producto de la rabia y la frustración. Desgraciadamente para mí, no permití una evolución progresiva de mi propia madurez personal de forma natural. En realidad, bajo ese escudo que creé de fuerza, había una joven asustada, frustrada y sin sueños; mi vida era un mar de dudas, pues realmente no sabía lo que quería, tan sólo quería dejar de sufrir. Tras varios años de desastrosa evolución escolar, algo cambió en mi mente; me asaltó ese pequeño artefacto que solemos llamar chip y comencé a ser una excelente estudiante, pero siempre acompañada de ese valioso escudo para mí,que ya era mi “armadura oxidada”.

Al terminar mis estudios superiores, seguía sin saber qué hacer con mi vida, por lo que inicié la carrera de Derecho, que abandoné el primer año, pues no me gustó. Tras 1 año de reflexión personal, donde intenté descubrir qué hacer con mi vida, sin tenerlo totalmente claro, inicié la Carreta de Magisterio. Fue ahí donde descubrí mi verdadera vocación: la Psicología. Comencé a ser la mejor estudiante que había sido en mi vida. Terminé cada año en junio con notas excelentes. Una vez acabada la misma, algo surgió dentro de mí….quería más….no era suficiente: quería estudiar Psicología. La cosa estaba complicada ya que, en Las Palmas, no había Facultad de esa carrera, así que debía trasladarme a Tenerife. Tras superar varios obstáculos administrativos y económicos, en febrero de 1993 ….lo conseguí!!!!

Hoy en día, puedo decir que esa vocación encontrada años atrás, se ha convertido en mi pasión, además de haberme ayudado a descubrir el modo de vivir sin corazas: la única forma de ser libre de cualquier atadura personal es identificar lo que te pasa, el porqué y dejar de pelearte con ello; es cuestión de rendirse a esas ataduras personales para poder soltar lastre y ser libre.