Dejar la droga: una carta real

En esta carta real, un ex drogodependiente se dirige directamente a la sustancia que ha truncado su vida en el momento en el que ha conseguido superar su adicción. Hemos eliminado el nombre y cualquier dato personal, pero sigue siendo un documento estremecedor y muy revelador de lo que supone dejar la droga. 

Pronto se cumplirán siete meses desde que nos separamos, y más bien parecen siete años. Por fin hoy, 1 de Mayo de 2018, he decidido contarte en detalle de mi puño y letra los motivos de esta despedida.

Nos conocimos un Verano de 1998 en la terraza de unos amigos del pueblo, todos reíamos y disfrutábamos del ambiente a ritmo de los últimos éxitos rockeros internacionales del momento, tales como el Smash de Offspring o la archiconocida banda del mítico Kurt Cobain y su Nevermind conquistando a diario miles de corazones jóvenes amantes de la buena música. En aquel momento nadie me advirtió de la relación de amor – odio que íbamos a mantener durante tantos años y de los momentos de lucidez que me arrebatarías de un modo totalmente despiadado.

Tras muchos años de timidez e introversión hallé en ti mi elixir, mi medicina contra la vergüenza y el rechazo, una nueva forma de afrontar mi vida social, de formar por fin parte de un grupo amplio de amigos, de conocer chicas; así sin saberlo te convertiste en mi billete en primera clase rumbo a la autodestrucción de la conciencia y de los valores fundamentales de mi existencia.

Por aquel entonces coqueteabas con todos a mi alrededor, siempre estabas presente en cualquier evento, en las fiestas, conciertos, te ocultabas detrás de muchos disfraces y con muchas etiquetas, y aunque los demás se aventuraban siempre a rozar tus labios con cierto éxito solo yo iría más allá y conseguiría de ti besos arrebatadores y una pasión desenfrenada.

No nos importaba que la noche cesase o que los amigos se retiraran, tú y yo siempre encontrábamos el modo de seguir unidos, de destrozarme por dentro y por fuera. En el baño más cercano vomitando con profunda tristeza y ardor mientras tú te frotabas las manos y celebrabas tu nueva conquista, tu nuevo huésped al que atormentar y exprimirle su existencia a golpe de botella.

A mi lado viste pasar muchos amigos, novias, mis años de estudiante en el instituto, la universidad, hasta mi época laboral; y por más que he intentado separarme de ti siempre te las has ingeniado para conseguir otra oportunidad a mi lado, para continuar humillándome una vez más.

Con el paso de los años mi familia se percataba de tu peligrosa presencia, de tu acoso incesante, de tu entrometida existencia que iba apagando la sonrisa del que en su día quiso tan solo ser uno más en la pandilla, del chico que solo pretendía ser normal y al que acabaste esclavizando de una forma desproporcionada, sin importarle nada más que tu asquerosa y detestable presencia, arriesgando su vida por ti, manipulando y engañando a sus seres queridos solo para conseguir un momento a solas contigo, en el bar, en casa, en el garaje o incluso en el baño, siempre encontré un modo de esconder nuestra relación, nuestra aventura tóxica, nuestros encuentros llenos de lágrimas y profunda miseria.

Conseguiste adentrarme de un modo peligroso en mundos oscuros de sustancias tóxicas que arrebatan vidas y destrozan hogares a diario en los cinco continentes, hiciste de mí un ser que deambulaba como alma en pena por los salones de juego, incluso me empujaste a emprender acciones ilegales y a mentir a tu favor aún a sabiendas de la amenaza creciente que suponías en mi vida.

Tu compañía era tan poderosa que por más que lo intenté de varias formas no pude deshacerme de ti solo con mi voluntad, ni con el apoyo de mis familiares, ni siquiera a sabiendas de que iba a ser padre en un futuro no muy lejano. Todo esto no eran más que intentos fallidos en mi afán de volver a recuperar mi vida

A lo largo de los últimos años siempre has estado presente en todas y cada una de las ruinas y despropósitos que han acontecido en mi vida y mi carrera; has estado a punto de matarme literalmente en algunas ocasiones, pero no lo has conseguido, no conmigo, y por fin encontré el método de desprenderme de tu hechizo.

A día de hoy y gracias a la ayuda de mi familia, pues ellos me pusieron en el camino, con mucho trabajo, disciplina y esfuerzo mental, a base de constancia y con las tres “h” como telón do fondo (Humildad, Honestidad y Honradez) estoy ganando la primera batalla de una guerra que comenzó sin saberlo hace muchos años, solo que yo estaba sin yelmo sin coraza, y sin ni siquiera una espada.

Ahora mismo cabalgo firme a lomos de un gran corcel blandiendo una lanza descomunal con el escudo de la voluntad y la armadura de la perseverancia, arremeto con coraje contra ti y nunca más vas a apoderarte de mi alma.

No derramaré mas lágrimas por ti, viviré con orgullo, recuperaré mis valores con la gente que me quiere, enseñaré a mi hijo a caminar por el sendero del conocimiento y de la valentía.

Bajo estas letras te deseo el peor de los infiernos y te condeno a morir en el fuego de tu propia destrucción para el resto de mis días, con mi alma a salvo de tus garras y mi conciencia escalando la montaña de la dignidad.